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El embrague es el mecanismo encargado de transmitir el par motor que nos proporciona el grupo propulsor, a la caja de cambios y ésta, a su vez, a las ruedas a voluntad del conductor (manual o automático).
Un mecanismo de embrague tiene que ser resistente, rápido y seguro. Resistente debido a que por él pasa todo el par motor. Rápido y seguro para poder aprovechar al máximo dicho par, en todo el abanico de revoluciones del motor.
En lo que concierne al confort, el mecanismo de embrague también tiene que ser progresivo, para que no se produzcan "tirones" cuando ponemos en movimiento el vehículo, desde una posición de parado; debe ser, además, elástico para absorber los cambios de revoluciones en aceleraciones y desaceleraciones del motor.
Cuando no se está actuando sobre el sistema de embrague, es decir, cuando el par motor pasa al primario de la caja de cambios, se dice que el mecanismo está embragado; por el contrario cuando se interrumpe la transmisión de dicho par, se dice que el sistema está desembragado.
Existen diferentes tipos de embrague, que se agrupan básicamente en tres:
• De fricción: basados en la unión de dos piezas que al adherirse forman el efecto de una sola.
• Electromagnéticos: son los menos utilizados, y están basados en el principio de los efectos de la acción de los campos magnéticos.
• Hidráulicos: son los que utilizan como elemento de unión el aceite. Son utilizados generalmente por los vehículos dotados de cambios de velocidades automáticos.
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